Llega el principio de curso, y cada año volvemos a organizar las tardes de nuestros hijos, a menudo actuando como si dejarles “tiempo libre” fuese, en sí mismo, un problema grave.
El mito de la agenda llena
No es malo que los niños tengan actividades, pero cada niño es diferente. Hay niños muy activos que necesitan quemar energía al salir del colegio, y otros que terminan la jornada escolar agotados mental y físicamente y necesitan, sobre todo, sosiego.
Que nadie te diga qué debes hacer basándose en lo que hace la mayoría. Competir por tener al niño más ocupado de la clase es agotador y, a la larga, contraproducente. La educación tiene que ir más allá de acumular horas; necesita tener un propósito claro.
Dos tipos de actividades
- Lúdicas y deportivas. Las que el propio niño entiende como ocio, sin relación directa con la carga del colegio: artes marciales, fútbol, pintura, teatro. No implican deberes en casa y fomentan el trabajo en equipo, la psicomotricidad y la liberación de endorfinas.
- Curriculares. Diseñadas para reforzar el currículum académico: academias de idiomas, robótica, clases de refuerzo.
Siete consejos para organizar las tardes
- No hagas lo que hacen todos. Elige lo que conviene a tu hijo, según su carácter, sus talentos y su personalidad, no según lo que llenan los demás niños de su clase.
- Respeta los días libres. Es vital que tenga tardes libres entre semana para organizar sus estudios con calma, hacer los deberes sin prisa y, sí, también para aburrirse. El aburrimiento fomenta la creatividad.
- Prioriza el deporte tras la jornada escolar. Después de ocho horas sentado en un aula, lo mejor para su cerebro es el movimiento.
- Cuidado con los horarios de llegada. Cuando son pequeños, intenta que no lleguen muy tarde a casa.
- Fomenta su autonomía al crecer. Cuando lleguen a la ESO, deja que vayan eligiendo ellos mismos dónde se sienten más cómodos.
- La cena familiar es innegociable. Intenta que la hora de la cena coincida para todos, sea cual sea la agenda del día.
- Ayúdale con la gestión del tiempo. Si tu hijo está en Bachillerato y compagina una carga escolar alta con actividades o deporte de competición, ayúdale a organizar su horario; a esa edad, aún necesita ese acompañamiento.
El horario de tu hijo tiene que estar equilibrado: necesita tiempo para descansar, estar en familia, organizar sus tareas y estudiar con calma. Una agenda sobrecargada hoy puede convertirse, sin que nos demos cuenta, en rechazo al aprendizaje mañana.
