Cada familia tiene sus propias costumbres en Navidad, pero en cualquiera de los casos estas fechas representan un momento pedagógico precioso que no deberíamos desperdiciar. Durante estas semanas se dan tres condiciones que rara vez coinciden el resto del año: nuestros hijos están más receptivos, nosotros estamos más tranquilos y disponibles, y el ambiente festivo crea el contexto perfecto para la conexión emocional.

Estas son las estrategias que más me gusta compartir con las familias en esta época:

1. No improvises

Piensa con antelación en los momentos importantes que se acercan —la cena con toda la familia, el reparto de regalos, las visitas— e imagina qué situaciones pueden surgir. Llegar con un plan, aunque sea mental, evita muchos sustos.

2. Toma medidas preventivas, no reactivas

Establece las expectativas claras antes de que aparezcan los problemas. Tanto los niños como los adolescentes responden mucho mejor a estructuras claras de antemano que a correcciones improvisadas en el momento.

3. Adelántate a las situaciones

Si quieres que tus hijos hagan algo —ayudar a poner la mesa, saludar a los abuelos, guardar el móvil durante la comida— no esperes pasivamente a que lo hagan por iniciativa propia. Recuérdaselo con tiempo, antes de que llegue el momento.

4. Haz las cosas con tiempo

Las prisas son el enemigo número uno de la educación efectiva, y en Navidad, por una vez, podemos permitirnos no tenerlas.

5. Regala tu tiempo

El mejor regalo que puedes poner debajo del árbol es tu tiempo. Ningún juguete compite con eso, y a la larga es lo único que se recuerda con cariño.

6. Acércate a tu hijo adolescente

Aprovecha que está más abierto que de costumbre. La forma en que gestiones sus peticiones para salir con amigos en estos días puede acercarte a él o crear distancia, según cómo lo manejes.

Todas estas estrategias se apoyan en un mismo principio: educar cuando nuestros hijos están receptivos y nosotros estamos en calma es, casi siempre, éxito asegurado. La Navidad nos regala justo esas condiciones; solo hay que decidir aprovecharlas.