Hoy he estado hablando con un padre que me contaba que cada fin de semana tenia peleas con su hijo por sentarse a hacer los deberes de matemáticas, cada sábado por la mañana. Un niño de 7 años.
Dale la vuelta a la situación: “escucha para que te escuchen”
Tener un enganche cada fin de semana por las matemáticas no es la forma de que a tu hijo le gusten las matemáticas, le motive aprender o quiera hacer él solo los deberes de mates.
Dile:
Te gusta hacer mates por la mañana, a mi no mucho y se que a ti tampoco por que cada sábado nos enfadamos. Tu sabes que hemos de reforzar las mates, pero he pensado que podríamos hacerlo por la tarde, ¿qué te parece? Y ahora nos vamos tu y yo a tomar un helado, o a jugar a futbol.
El sentimiento de: -me entiende, -me escucha, - me quiere… es el sentimiento que nos interesa cultivar.
Y cuándo te sientes a explicarle las mates estará feliz, y eso es lo que cuenta! Por que ese rato contigo, tu empatía y sinceridad es lo que le quedará gravado en el cajón de sus recuerdos de la infancia, un cajón que abrimos muchísimas más veces de las que somos consicnetes.
Todos tenemos recuerdos de la #infancia y la #adolescencia, flashes de segundos que han quedado grabados y almacenados en uno de nuestra memoria, destellos de #felicidad o #infelicidad. Sin saberlo esos recuerdos que tenemos, olvidados, marcan cada día nuestras acciones, percepciones, sentimientos, etc. Vuelven a aflorar sentimientos guardados, que muchas veces no reconocemos de dónde proceden, a pesar de que no seamos conscientes de revivirlos, están ahí.
Tener una infancia feliz es haber podido construir los cimientos de la #estabilidademocional, la #empatia,
Cuando un recuerdo de tu infancia te traerte nostalgia, es que fue un recuerdo feliz.
Fomentar los recuerdos felices en los niños es construís adultos sociables, empáticos y con estabilidad emocional, capaces de afrontar problemas y retos con seguridad y serenidad.
