Si tienes más de un hijo en casa, probablemente conoces bien este sonido: “¡Es mío!”, “¡Me ha pegado!”, “¡No es justo!”, seguido de llanto o de un portazo. Y así varias veces al día.
Las peleas entre hermanos son una de las situaciones que más agotan a los padres. También son una de las más normales del mundo.
Por qué se pelean los hermanos
Los hermanos se pelean porque conviven, comparten espacio, recursos y atención, y tienen intereses distintos. Las peleas son su forma de negociar todo eso.
Además, con los hermanos se practica algo que no se puede practicar en otro sitio: el conflicto real con alguien a quien quieres y que te quiere. El hermano aguanta, vuelve, y la relación sobrevive. Es el laboratorio de habilidades sociales más intenso que existe.
Lo que no funciona (y que casi todos hacemos)
Intervenir siempre. Si cada vez que discuten aparece un adulto a resolver el conflicto, nunca aprenden a resolverlo solos.
Buscar al culpable. “¿Quién ha empezado?” es casi siempre una pregunta sin respuesta útil. Los dos tienen parte, siempre.
Comparar. “Tu hermano no hace eso.” Es la frase más corta para crear rivalidad permanente.
Lo que sí funciona
Dejar que resuelvan solos cuando no hay peligro. Si no hay violencia física, da un paso atrás. Intervén solo si no pueden salir solos del bucle.
Intervenir en el proceso, no en el resultado. En lugar de “devuélvele el juguete”, prueba con “¿cómo podéis solucionar esto para que los dos estéis contentos?” Es más largo. También es más educativo.
Tiempo individual con cada hijo. Muchas peleas son por atención. Un rato exclusivo con cada uno, sin el hermano, reduce la tensión general.
Celebrar cuando se llevan bien. Lo que se reconoce se repite.
Los celos entre hermanos
Los celos son la causa de fondo de muchas peleas, especialmente cuando hay diferencia de edad o cuando hay un bebé nuevo en casa. El hijo mayor no necesita que le digas que quieres a los dos igual. Necesita tiempo contigo, sentirse especial y ver que su lugar en la familia es seguro.
Si los conflictos entre tus hijos son tan frecuentes o tan intensos que afectan al bienestar de toda la familia, escríbeme. A veces hay un patrón de fondo que, una vez identificado, cambia todo.
